Al término del encuentro, el campeón del mundo se retiró de las instalaciones al vestuario en compañía del presidente de la institución, Juan Román Riquelme. Ante las consultas periodísticas sobre supuestos chispazos entre ambos, Paredes fue tajante: «Ahora dicen que nos peleamos de nuevo, ¿no? Me peleo todos los días con él, según ustedes. No le doy bola, sabía que cuando llegue al país iba a pasar este tipo de cosas, que a Boca le vaya mal para pegarnos».
En sintonía con su descargo, el mediocampista ponderó el vínculo histórico que mantiene con el mandatario de la institución «Xeneize»: «Tengo una gran relación con Román desde chico. 100% nos estaban esperando, pero no pasa nada, es parte de esto».
El enojo del plantel de Boca se desató en los segundos de adición del encuentro ante Cruzeiro, cuando todos los jugadores, incluido el director técnico Claudio Ubeda, arrinconaron a la terna arbitral para exigir la sanción de una supuesta infracción dentro del área rival. La decisión de Valenzuela de decretar el final sin revisar la maniobra en el VAR desató la furia de Paredes, quien le gritó al réferi en el campo de juego que «no tenía vergüenza». A pesar del trago amargo por las decisiones de los árbitros y el flojo presente en el certamen, el volante prefirió apelar al optimismo de cara a la definición del Grupo D.