Pablo Garayo: “los médicos me dijeron que sigo con vida porque soy deportista”
SUFRIÓ UN TERRIBLE ACCIDENTE EL VIERNES 13 DE DICIEMBRE. EN DOS MESES PODRÍA ESTAR EN ESQUEL.
SUFRIÓ UN TERRIBLE ACCIDENTE EL VIERNES 13 DE DICIEMBRE. EN DOS MESES PODRÍA ESTAR EN ESQUEL.
| Por REDACCIÓN SUPERDEPOR |
(Por Carlos Ortiz). -
Pablo Garayo tiene dos fechas de nacimiento. Wikipedia lo deberá poner de esa manera. La primera de ellas fue hace 36 años, hijo de Omar y de Nilda; hermano de Mariela.
La otra fecha es el mes pasado, precisamente el viernes 13 de diciembre. Aquí fue el hijo del milagro. El hijo de las plegarias, de los rezos y de las buenas energías de todos sus amigos y familiares.
Dicen que el viernes 13 es de yeta. Habrá que ver si para Pablo, los viernes 13, no será un día de eterno aprendizaje.
“Aprendí a valoras las cosas, que antes eran insignificantes, como poder ducharme”, destacó hace instantes Pablo, con la misma sonrisa que se lo ve en la foto.
“Los médicos me dijeron que sigo con vida porque soy deportista”. El pasado viernes 13 de diciembre se cayó de una torre de gran altura. Entre tantos magullones y quebraduras, perdió tres litros de sangre que, para cualquier ser humano, es el camino inexorable “para tocar el arpa”.
Al corazón lo tuvieron que bombear infinidad de veces para que reaccionara. Y reaccionó. Nació de vuelta. Hace un mes, Pablo nació de vuelta.
“Ya me operaron de la cadera, estoy yendo a rehabilitación todos los días y estoy en sillas de ruedas porque no puedo pisar por 45 días”.
Y uno, iluso, pensó que el querido Pablo podía quedar postrado toda su vida.
Y llegó la pregunta tonta…
¿Y En dos meses podés empezar a caminar?
“Si… (lo dijo muy eufórico), y calculo que en dos meses ya voy a estar en Esquel”. Que lindo escucharlo.
“Te aseguro que la saqué barata y quedé demasiado bien. Todo esto me cambió la cabeza, veo las cosas de otra manera. Aprecio lo más insignificante, por ejemplo, poder ducharme”.
“Esas pequeñas cosas, las valoro mucho más”.

A PRACTICAR DEPORTE ANTES QUE SE ACABE NUESTRO MUNDO
Su cuerpo siempre estuvo en movimiento. El futsal, la bicicleta, la pelota paleta. Siempre su cuerpo tuvo movimiento.
“Los médicos me dijeron que sigo con vida porque soy deportista. Primero por los músculos que me contuvieron todo en la caída; segundo, porque perdí tres litros de sangre (los seres humanos, según la edad, la talla y el peso, tiene unos cinco litros en el cuerpo) y el corazón se portó bien, tuvieron que bombear y bombear y se la aguantó”.
“Cuento todo lo que me pasó y aún no lo creo”, señaló además.
Vi la foto. Esa que está en sillas de ruedas, sonriente en la puerta del sanatorio. Me tomé el atrevimiento de llamarlo. Quería escucharlo. Quería saber que tan sincera esa su sonrisa. LO escuché y me di cuenta que está bien, que está muy bien.
Lo llamé porque quería escucharlo y por lo que dijo, pronto sus amigos podrán abrazarlo.
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SUFRIÓ UN TERRIBLE ACCIDENTE EL VIERNES 13 DE DICIEMBRE. EN DOS MESES PODRÍA ESTAR EN ESQUEL.
(Por Carlos Ortiz). -
Pablo Garayo tiene dos fechas de nacimiento. Wikipedia lo deberá poner de esa manera. La primera de ellas fue hace 36 años, hijo de Omar y de Nilda; hermano de Mariela.
La otra fecha es el mes pasado, precisamente el viernes 13 de diciembre. Aquí fue el hijo del milagro. El hijo de las plegarias, de los rezos y de las buenas energías de todos sus amigos y familiares.
Dicen que el viernes 13 es de yeta. Habrá que ver si para Pablo, los viernes 13, no será un día de eterno aprendizaje.
“Aprendí a valoras las cosas, que antes eran insignificantes, como poder ducharme”, destacó hace instantes Pablo, con la misma sonrisa que se lo ve en la foto.
“Los médicos me dijeron que sigo con vida porque soy deportista”. El pasado viernes 13 de diciembre se cayó de una torre de gran altura. Entre tantos magullones y quebraduras, perdió tres litros de sangre que, para cualquier ser humano, es el camino inexorable “para tocar el arpa”.
Al corazón lo tuvieron que bombear infinidad de veces para que reaccionara. Y reaccionó. Nació de vuelta. Hace un mes, Pablo nació de vuelta.
“Ya me operaron de la cadera, estoy yendo a rehabilitación todos los días y estoy en sillas de ruedas porque no puedo pisar por 45 días”.
Y uno, iluso, pensó que el querido Pablo podía quedar postrado toda su vida.
Y llegó la pregunta tonta…
¿Y En dos meses podés empezar a caminar?
“Si… (lo dijo muy eufórico), y calculo que en dos meses ya voy a estar en Esquel”. Que lindo escucharlo.
“Te aseguro que la saqué barata y quedé demasiado bien. Todo esto me cambió la cabeza, veo las cosas de otra manera. Aprecio lo más insignificante, por ejemplo, poder ducharme”.
“Esas pequeñas cosas, las valoro mucho más”.

A PRACTICAR DEPORTE ANTES QUE SE ACABE NUESTRO MUNDO
Su cuerpo siempre estuvo en movimiento. El futsal, la bicicleta, la pelota paleta. Siempre su cuerpo tuvo movimiento.
“Los médicos me dijeron que sigo con vida porque soy deportista. Primero por los músculos que me contuvieron todo en la caída; segundo, porque perdí tres litros de sangre (los seres humanos, según la edad, la talla y el peso, tiene unos cinco litros en el cuerpo) y el corazón se portó bien, tuvieron que bombear y bombear y se la aguantó”.
“Cuento todo lo que me pasó y aún no lo creo”, señaló además.
Vi la foto. Esa que está en sillas de ruedas, sonriente en la puerta del sanatorio. Me tomé el atrevimiento de llamarlo. Quería escucharlo. Quería saber que tan sincera esa su sonrisa. LO escuché y me di cuenta que está bien, que está muy bien.
Lo llamé porque quería escucharlo y por lo que dijo, pronto sus amigos podrán abrazarlo.