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Tenis: Se cumplen 37 años de la Primera edición de la Copa Ciudad de Puerto Madryn
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Tenis: Se cumplen 37 años de la Primera edición de la Copa Ciudad de Puerto Madryn

POR GUSTAVO GÓMEZ 

Por REDACCIÓN SUPERDEPOR

Dicen que toda gran historia comienza con un sueño, y esta no fue la excepción. Era enero de 1988, un tiempo en el que Puerto Madryn apenas imaginaba ser el escenario de algo tan grande.

Las canchas del club, que hasta entonces habían sido el refugio de entrenamientos silenciosos y encuentros amistosos, despertaron esa mañana con una energía distinta. El rumor de un torneo que reuniría a los mejores jugadores de la región había corrido como un secreto compartido, y ahora, por fin, las raquetas se alistaban para escribir las primeras líneas de una nueva historia.

El miércoles 20 de enero, las canchas del club comenzaron a latir con el sonido de los primeros encuentros. Cuatro partidos simultáneos abrieron la competencia, cada uno con su propia historia: en la cancha 1, Gastón García Alonso desafió a Daniel Gahona con precisión quirúrgica; en la cancha 2, Alejandro Vila y Mario Greppi tejieron un duelo que mezclaba paciencia y estrategia. Mientras tanto, en la cancha 3, Pablo Villella y Pablo Castán protagonizaban un choque de estilos, y en la cancha 4, Daniel Porcelli y Gabriel Coria desplegaban un enfrentamiento cargado de fuerza y técnica.

El torneo de singles damas comenzó al día siguiente, con los nombres más destacados de la región preparándose para escribir su propio capítulo. 
A las 20:30 de aquel miércoles se celebró el acto inaugural. Jugadores, organizadores y espectadores se reunieron en una ceremonia que fue más que una formalidad: era un pacto, un reconocimiento al valor de la competencia y la camaradería.

CAMINO AL TITULO
Gastón García Alonso, el trelewense que había hecho nido en Buenos Aires, llegó a la final masculina como el gran favorito. Su rival, el bahiense Andrés Meduz, no era menos: con cada partido había demostrado que su camino hacia la definición no era casualidad. En tres sets, estos dos gigantes ofrecieron un espectáculo que superó todas las expectativas.

El primer set fue para Meduz, con un 6-3 que parecía inclinar la balanza a su favor. Pero García Alonso no estaba dispuesto a ceder, y en el segundo set devolvió el golpe con otro 6-3 que igualaba el marcador. El tercer set fue un juego de ajedrez sobre el cemento: García Alonso tomó ventaja rápidamente, alcanzando un 4-1 que lo ponía a las puertas de la victoria. Sin embargo, Meduz, con una determinación admirable, se colocó 4-5 y dejó todo en suspenso.

Fue entonces cuando García Alonso encontró en su saque la herramienta definitiva para cerrar el partido y coronarse campeón con un 6-4 que quedó grabado en la memoria de todos los presentes.

En la categoría femenina, la final fue escenario de una hazaña inesperada. Contra todos los pronósticos, Laura Pagani, una hija de Puerto Madryn, venció a Florencia Arruabarrena por 7-6 y 6-3. En el camino, había dejado atrás a la gran favorita, Adriana Menegoz, demostrando que las sorpresas también son parte del alma del deporte.

En la categoría de dobles, el protagonismo volvió a recaer en García Alonso, esta vez acompañado por Daniel Porcelli. Juntos enfrentaron a la dupla Meduz-Kormos en un duelo cerrado que concluyó con un 7-5 y 6-3, otorgándoles el título de campeones y cerrando un torneo inolvidable para el trelewense.

Hoy, con más de tres décadas de historia, la Copa Enrique Moore sigue siendo mucho más que un torneo. Es un lugar donde los nombres propios se encuentran con la memoria colectiva, donde cada golpe y cada saque son ecos de aquel 1988 en el que el tenis patagónico encontró una casa en Puerto Madryn.

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Tenis: Se cumplen 37 años de la Primera edición de la Copa Ciudad de Puerto Madryn

POR GUSTAVO GÓMEZ 

Dicen que toda gran historia comienza con un sueño, y esta no fue la excepción. Era enero de 1988, un tiempo en el que Puerto Madryn apenas imaginaba ser el escenario de algo tan grande.

Las canchas del club, que hasta entonces habían sido el refugio de entrenamientos silenciosos y encuentros amistosos, despertaron esa mañana con una energía distinta. El rumor de un torneo que reuniría a los mejores jugadores de la región había corrido como un secreto compartido, y ahora, por fin, las raquetas se alistaban para escribir las primeras líneas de una nueva historia.

El miércoles 20 de enero, las canchas del club comenzaron a latir con el sonido de los primeros encuentros. Cuatro partidos simultáneos abrieron la competencia, cada uno con su propia historia: en la cancha 1, Gastón García Alonso desafió a Daniel Gahona con precisión quirúrgica; en la cancha 2, Alejandro Vila y Mario Greppi tejieron un duelo que mezclaba paciencia y estrategia. Mientras tanto, en la cancha 3, Pablo Villella y Pablo Castán protagonizaban un choque de estilos, y en la cancha 4, Daniel Porcelli y Gabriel Coria desplegaban un enfrentamiento cargado de fuerza y técnica.

El torneo de singles damas comenzó al día siguiente, con los nombres más destacados de la región preparándose para escribir su propio capítulo. 
A las 20:30 de aquel miércoles se celebró el acto inaugural. Jugadores, organizadores y espectadores se reunieron en una ceremonia que fue más que una formalidad: era un pacto, un reconocimiento al valor de la competencia y la camaradería.

CAMINO AL TITULO
Gastón García Alonso, el trelewense que había hecho nido en Buenos Aires, llegó a la final masculina como el gran favorito. Su rival, el bahiense Andrés Meduz, no era menos: con cada partido había demostrado que su camino hacia la definición no era casualidad. En tres sets, estos dos gigantes ofrecieron un espectáculo que superó todas las expectativas.

El primer set fue para Meduz, con un 6-3 que parecía inclinar la balanza a su favor. Pero García Alonso no estaba dispuesto a ceder, y en el segundo set devolvió el golpe con otro 6-3 que igualaba el marcador. El tercer set fue un juego de ajedrez sobre el cemento: García Alonso tomó ventaja rápidamente, alcanzando un 4-1 que lo ponía a las puertas de la victoria. Sin embargo, Meduz, con una determinación admirable, se colocó 4-5 y dejó todo en suspenso.

Fue entonces cuando García Alonso encontró en su saque la herramienta definitiva para cerrar el partido y coronarse campeón con un 6-4 que quedó grabado en la memoria de todos los presentes.

En la categoría femenina, la final fue escenario de una hazaña inesperada. Contra todos los pronósticos, Laura Pagani, una hija de Puerto Madryn, venció a Florencia Arruabarrena por 7-6 y 6-3. En el camino, había dejado atrás a la gran favorita, Adriana Menegoz, demostrando que las sorpresas también son parte del alma del deporte.

En la categoría de dobles, el protagonismo volvió a recaer en García Alonso, esta vez acompañado por Daniel Porcelli. Juntos enfrentaron a la dupla Meduz-Kormos en un duelo cerrado que concluyó con un 7-5 y 6-3, otorgándoles el título de campeones y cerrando un torneo inolvidable para el trelewense.

Hoy, con más de tres décadas de historia, la Copa Enrique Moore sigue siendo mucho más que un torneo. Es un lugar donde los nombres propios se encuentran con la memoria colectiva, donde cada golpe y cada saque son ecos de aquel 1988 en el que el tenis patagónico encontró una casa en Puerto Madryn.

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