“El Tetratlón para mí es como estar de alguna manera con mi papá”
Con el dorsal número 1 en el pecho y en el corazón, compartió una emotiva charla en la que recordó a su padre y reafirmó su lazo indestructible con las montañas de la cordillera.
Con el dorsal número 1 en el pecho y en el corazón, compartió una emotiva charla en la que recordó a su padre y reafirmó su lazo indestructible con las montañas de la cordillera.
| Por REDACCIÓN SUPERDEPOR |
Hay competencias que trascienden los cronómetros, las clasificaciones y la exigencia física. Hay pruebas que son, en esencia, un viaje al corazón, un encuentro con la memoria y un homenaje silencioso en cada huella del camino.
El Tetratlón del Club Andino Esquel es todo eso, pero para Enrique Berwyn representa algo mucho más profundo: es el puente directo hacia el recuerdo entrañable de su padre, Douglas “Duggy” Berwyn.
Radicado en La Plata, donde ejerce como ingeniero y lleva adelante su empresa constructora, Enrique no duda en recorrer 2.000 kilómetros para decir presente en la mítica competencia que lleva el sello indeleble de su apellido. No se trata de una carrera más; es la cita impostergable con la historia familiar y con la tierra que lo vio crecer.
“Para mí es estar de alguna manera con mi papá. Hemos estado juntos tanto tiempo... Y bueno, ahora que él no está, trato de mantener la llama encendida poniendo lo mejor que puedo hacer, que es andar en bici y hacer ese trayecto”, expresó Enrique visiblemente conmovido, sintetizando en pocas palabras el motor afectivo que lo impulsa a seguir pedaleando.
EL DORSAL 1 Y LA MEMORIA VIVA
Portar un número en el pecho en este tipo de pruebas siempre tiene un significado especial, pero en el caso de Enrique, el valor es profundamente simbólico y cargado de afecto por parte de la organización del Club Andino Esquel.
“Nos han dado el número uno desde que papi no está, siempre participamos con ese número. Así que la verdad es muy emotivo, muy contento. Hemos disfrutado cada lugar que pasamos y recibiendo el afecto de los amigos que nos reconocen”, destacó, remarcando cómo el calor y la memoria de la comunidad esquelense abrazan su paso en cada edición.
PASIÓN POR LA MONTAÑA Y EL DESAFÍO DEL CIRCUITO
Pese a que el esfuerzo cotidiano en la capital bonaerense transcurre entre planos y obras, el entrenamiento de Enrique sobre la bicicleta es constante. Y esa preparación se vuelve indispensable a la hora de encarar el exigente trazado andino, que tras las lluvias recientes presentó un desafío de altísima exigencia.
“Es un circuito muy demandante, muy exigente, pero se disfruta desde el minuto uno. He corrido muchos circuitos de montaña por suerte, sobre todo en Tandil, Córdoba o Mendoza, pero este circuito es realmente tremendo, muy exigente y a su vez entretenido”, analizó sobre la prueba, añadiendo que “es muy emocionante recordar esos lugares que tanto hemos amado de chiquitos”.
EL COMPROMISO DE LLEVAR EL TETRA AL PAÍS
Más allá de lo deportivo, Berwyn no oculta su deseo de ver crecer aún más la fiesta que rinde tributo a su padre. Con la mirada puesta en el futuro de la competencia, reflexionó sobre la importancia de potenciar su difusión a nivel nacional.
“Ellos saben que mi corazoncito está ahí y yo siempre estoy agregándole pilas, usando las remeras y publicando. Lo importante es lograr promocionar este evento a nivel nacional para lograr más convocatorias”.
Entre la exigencia del barro, la belleza imponente del paisaje cordillerano y el calor del público esquelense, Enrique Berwyn volvió a cruzar la meta. Lo hizo con las piernas cansadas, el corazón lleno de nostalgias y la certeza de que, mientras una bicicleta ruede por los senderos de Esquel, la llama de “Duggy” seguirá más encendida que nunca.
|
Compartir en facebook
|
Compartir en X
|
Compartir en whatsapp
|
SUPERDEPOR no se responsabiliza por los comentarios vertidos por sus lectores. Y se reserva el derecho de bloquear y o eliminar aquellos que contengan mensajes con contenido xenófobo, racista, y o discriminatorios.
Con el dorsal número 1 en el pecho y en el corazón, compartió una emotiva charla en la que recordó a su padre y reafirmó su lazo indestructible con las montañas de la cordillera.
Hay competencias que trascienden los cronómetros, las clasificaciones y la exigencia física. Hay pruebas que son, en esencia, un viaje al corazón, un encuentro con la memoria y un homenaje silencioso en cada huella del camino.
El Tetratlón del Club Andino Esquel es todo eso, pero para Enrique Berwyn representa algo mucho más profundo: es el puente directo hacia el recuerdo entrañable de su padre, Douglas “Duggy” Berwyn.
Radicado en La Plata, donde ejerce como ingeniero y lleva adelante su empresa constructora, Enrique no duda en recorrer 2.000 kilómetros para decir presente en la mítica competencia que lleva el sello indeleble de su apellido. No se trata de una carrera más; es la cita impostergable con la historia familiar y con la tierra que lo vio crecer.
“Para mí es estar de alguna manera con mi papá. Hemos estado juntos tanto tiempo... Y bueno, ahora que él no está, trato de mantener la llama encendida poniendo lo mejor que puedo hacer, que es andar en bici y hacer ese trayecto”, expresó Enrique visiblemente conmovido, sintetizando en pocas palabras el motor afectivo que lo impulsa a seguir pedaleando.
EL DORSAL 1 Y LA MEMORIA VIVA
Portar un número en el pecho en este tipo de pruebas siempre tiene un significado especial, pero en el caso de Enrique, el valor es profundamente simbólico y cargado de afecto por parte de la organización del Club Andino Esquel.
“Nos han dado el número uno desde que papi no está, siempre participamos con ese número. Así que la verdad es muy emotivo, muy contento. Hemos disfrutado cada lugar que pasamos y recibiendo el afecto de los amigos que nos reconocen”, destacó, remarcando cómo el calor y la memoria de la comunidad esquelense abrazan su paso en cada edición.
PASIÓN POR LA MONTAÑA Y EL DESAFÍO DEL CIRCUITO
Pese a que el esfuerzo cotidiano en la capital bonaerense transcurre entre planos y obras, el entrenamiento de Enrique sobre la bicicleta es constante. Y esa preparación se vuelve indispensable a la hora de encarar el exigente trazado andino, que tras las lluvias recientes presentó un desafío de altísima exigencia.
“Es un circuito muy demandante, muy exigente, pero se disfruta desde el minuto uno. He corrido muchos circuitos de montaña por suerte, sobre todo en Tandil, Córdoba o Mendoza, pero este circuito es realmente tremendo, muy exigente y a su vez entretenido”, analizó sobre la prueba, añadiendo que “es muy emocionante recordar esos lugares que tanto hemos amado de chiquitos”.
EL COMPROMISO DE LLEVAR EL TETRA AL PAÍS
Más allá de lo deportivo, Berwyn no oculta su deseo de ver crecer aún más la fiesta que rinde tributo a su padre. Con la mirada puesta en el futuro de la competencia, reflexionó sobre la importancia de potenciar su difusión a nivel nacional.
“Ellos saben que mi corazoncito está ahí y yo siempre estoy agregándole pilas, usando las remeras y publicando. Lo importante es lograr promocionar este evento a nivel nacional para lograr más convocatorias”.
Entre la exigencia del barro, la belleza imponente del paisaje cordillerano y el calor del público esquelense, Enrique Berwyn volvió a cruzar la meta. Lo hizo con las piernas cansadas, el corazón lleno de nostalgias y la certeza de que, mientras una bicicleta ruede por los senderos de Esquel, la llama de “Duggy” seguirá más encendida que nunca.

Es el nombre con el que aparecés al comentar.
Protegido por reCAPTCHA: aplican la Política de Privacidad y los Términos de Google.