Provincia se reunió con productores del interior por la supervivencia de la actividad ganadera en la meseta
En una mesa de trabajo realizada en el Ministerio de Producción de la provincia del Chubut, pequeños productores del interior, en representación de sus cooperativas, asociaciones y también de otros productores de la región, llevaron una preocupación que ya no admite postergaciones: la supervivencia misma de la actividad ganadera en la meseta central.
por REDACCIÓN CHUBUT 17/04/2026 - 17.10.hs
El encuentro fue encabezado por el subsecretario de Coordinación, Facundo Jáuregui, junto a representantes de la Cooperativa Agropecuaria “Vuelta al Campo” Ltda. de Paso de Indio, la Asociación Meseta Intermedia de Telsen y la Cooperativa Lonco Trapial Agropecuaria de Gastre
Lejos de tratarse de reclamos aislados, lo expuesto por los productores refleja una problemática estructural que afecta a gran parte de la Patagonia: la combinación de sequía prolongada, depredación de fauna silvestre y falta de herramientas financieras está provocando una caída sostenida en los rodeos ovinos y bovinos, base histórica de la economía regional.
Uno de los puntos más críticos abordados fue el aumento de ataques de depredadores, especialmente pumas y jabalíes. Estudios y relevamientos técnicos en la región patagónica ya vienen advirtiendo sobre el crecimiento de estas especies en zonas productivas, lo que genera pérdidas directas en la hacienda. Para pequeños productores, que dependen de volúmenes limitados de animales, estas pérdidas no son marginales: representan la diferencia entre sostener o abandonar la actividad.
A esto se suma un factor climático determinante.
La meseta de Chubut arrastra años de déficit hídrico, con lluvias por debajo de los promedios históricos. La sequía no solo reduce la disponibilidad de agua, sino que impacta directamente en la calidad y cantidad de pasturas naturales. Como consecuencia, disminuye el peso de los animales, baja la productividad y se incrementa la mortandad, configurando un escenario de descapitalización progresiva del productor.
En ese contexto, la necesidad de infraestructura básica se vuelve urgente. Los productores insistieron en la importancia de contar con tanques de almacenamiento y sistemas de abastecimiento de agua que permitan amortiguar los efectos de los ciclos secos. Este tipo de inversiones, relativamente accesibles a escala estatal, puede marcar una diferencia significativa en la sostenibilidad del sistema productivo.
Otro eje clave fue la falta de financiamiento adecuado.
El acceso al crédito en zonas rurales alejadas sigue siendo limitado, y en escenarios de alto riesgo productivo, los pequeños productores quedan prácticamente excluidos de líneas tradicionales. Sin capital de trabajo ni herramientas de recuperación, cada pérdida de animales profundiza el deterioro económico.
Se planteó una solución concreta y de alto impacto:
La finalización de las salas de faena en Telsen y Paso de Indio permitiría que ese trabajo se pueda realizar más cercanamente y no tener que realizarse en la localidad de 28 de Julio, lo que en la actualidad, por traslado, incrementa costos, reduce márgenes y desalienta la formalización. Contar con faena en origen no solo abarataría costos, sino que permitiría generar valor agregado local, fortalecer circuitos cortos de comercialización y mejorar la trazabilidad sanitaria.
Lo que quedó claro en la reunión no es solo un diagnóstico, sino una advertencia: sin intervención concreta, el modelo de pequeños productores de la meseta está en riesgo de desaparecer. Y con él, no solo se pierde producción, sino también arraigo, cultura y tejido social en vastas regiones del interior chubutense.
El desafío ahora pasa por traducir estos planteos en políticas públicas sostenidas, que no solo atiendan la emergencia, sino que construyan condiciones de resiliencia para uno de los sectores más vulnerables, y a la vez más estratégicos, del territorio.
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