Ayer, 35 años después, ya sin Maradona en este mundo y a la hora exacta, el grito de gol salió desde cada rincón del país, como si Diego, el «genio del fútbol mundial» según relató entonces Víctor Hugo Morales, hubiese arrancado por la derecha marcado por dos ingleses, dejando el tendal y con su genialidad hubiese finalizado, en una corrida memorable, la jugada de todos los tiempos en 2021.
Los y las argentinas salieron y se unieron para celebrar ese «Gol del Siglo»; fueron «un puño apretado gritando por Argentina». A grito pelado desde el balcón o la ventana; a bocinazo limpio desde el auto, el camión, el colectivo o el taxi. Y cada uno recordó dónde estaba exactamente ese 22 de junio de 1986.
Se gritó por Argentina, por el Diego en su primera ausencia en este tipo de aniversarios y por las Islas Malvinas. Mucha emoción y connotaciones en tan pocos segundos.
Con cada sonido, un barrilete cósmico imaginario se alimentó y cruzó el cielo hasta perderse entre las nubes.
A las 16.09, los partidos en curso se detuvieron solo para aplaudir la obra de arte de Diego, la segunda de ese día inolvidable en el Azteca porque en esa misma jornada fue el maestro del engaño con el gol de la «Mano de Dios».
En los encuentros de la Primera Nacional (Tristán Suárez-San Martín de San Juan, Barracas Central-Rafaela, Almagro-Ramón Santamarina); o en los de la fecha 14 de la B Metropolitana, la pelota se detuvo en homenaje a aquella obra inolvidable.
El barrio de La Paternal fue otro de los epicentros de la celebración eterna. El estadio de Argentinos Juniors, denominado simplemente Diego Armando. Y lo mismo sucedio en la Bombonera.
En todos esos sitios, con parlantes a la calle, se reprodujo el relato de Víctor Hugo y el grito de gol cubrió el cielo con la misma inmensidad de Maradona y de su recuerdo. En las redes sociales se repitió la escena. El grito de gol se multiplicó escrito en las pantallas y lo mismo el homenaje.
«22 de junio 1986. 16:09 hs. 52 metros, 44 pasos, 12 toques, 6 rivales, 10.87 segundos. 35 años del mejor gol de todos los tiempos», escribió, por ejemplo, el exvolante y excapitán del seleccionado argentino de fútbol Javier Mascherano.