La espera empieza a llegar a su fin para Guillermo Brown. Después de un largo receso sin acción el conjunto madrynense transita la cuenta regresiva hacia su debut en el Torneo Federal A, previsto para el próximo domingo como local frente a Santamarina de Tandil, en el inicio de una temporada que encuentra al club con un escenario muy distinto al de hace un año atrás.
A diferencia del comienzo de 2025, cuando el equipo llegaba golpeado por el descenso, con poco margen de maniobra en el mercado y con el objetivo prioritario de sostener la categoría, esta vez el contexto es diferente: Brown trabajó con más previsión y construyó un plantel pensado para competir con aspiraciones mayores a solo evitar el descenso.
Aunque todavía el mercado de pases permanece abierto y no se descarta alguna incorporación de último momento, puertas adentro se considera que el plantel está cerrado. Solo una oportunidad puntual, atada al aspecto económico y a una necesidad concreta, podría permitir sumar una nueva ficha.
El equipo volverá a estar bajo la conducción de Emanuel Trípodi, quien asumió en la temporada pasada en un momento delicado y logró enderezar el rumbo de un proceso que había comenzado mal. El ciclo anterior se inició con Gabriel Nasta, pero los resultados no acompañaron y la conducción técnica cambió en la fecha 10. Con Trípodi, Brown encontró orden, mejoró su rendimiento y terminó cerrando el año con números positivos, logrando la permanencia y alcanzando una competitividad que le permitió ilusionarse hasta el cruce eliminatorio frente a Atlético de Rafaela, uno de los equipos que luego consiguió el ascenso.
Ese cierre alentador fue el punto de partida para un nuevo armado. La renovación del plantel fue profunda: gran parte de la base titular dejó el club y solo permanecieron algunos futbolistas con importante rodaje en el 2025. Entre ellos aparecen Martín Rivero, que disputó 27 partidos, Axel Kostelak y Alan Silva, ambos con 25 presencias, además de Iván Bravo (24 encuentros), Renzo Paparelli (17, llego en el segundo semestre) y Ramiro Paileman (12).
Para este nuevo ciclo llegaron 14 refuerzos, en una combinación de juventud, proyección y experiencia. Entre los nombres más destacados sobresale el regreso de Emanuel Moreno, además de Facundo Hang, procedente de Sportivo Belgrano, Luis Dezi, llegado justamente desde Santamarina, y Patricio Cucchi, delantero con experiencia reciente en Almagro. En los papeles, Brown consiguió jerarquía en sectores clave y construyó un plantel con argumentos para pelear.

El debut será frente a un rival conocido. Santamarina es, estadísticamente, el equipo al que Brown más veces enfrentó en categorías nacionales: 38 partidos oficiales, con un historial muy equilibrado de 10 victorias para Brown, 17 empates y 11 derrotas. El antecedente refleja una rivalidad larga y siempre pareja.
El conjunto tandilense llega con una realidad distinta. El año pasado también transitó dificultades deportivas y económicas, peleando por sostenerse en la categoría. Para esta temporada apuesta a la experiencia de Duilio Botella y a una base de futbolistas de la región bonaerense. Sin aparecer entre los principales candidatos, mantiene el perfil de equipo competitivo y de riesgo permanente.
La zona que afrontará Brown presenta varios focos de exigencia. El principal candidato es Olimpo, que realizó una fuerte inversión y armó uno de los planteles más potentes, no solo del grupo, también de la categoría. Además estará Villa Mitre, otro rival históricamente competitivo.
Desde Mar del Plata llegarán dos equipos: Alvarado, recientemente descendido y con aspiraciones de protagonismo inmediato, y Kimberley. Completan el grupo Círculo Deportivo, Sol de Mayo y Germinal.
Brown llega al inicio con una base de ilusión sustentada en una planificación más sólida, un plantel renovado y el respaldo de un cierre de temporada anterior que dejó señales positivas. Ahora empieza el momento de confirmar en cancha si esa expectativa puede transformarse en protagonismo.