Recordemos que el árbitro Marcos de Bahía Blanca paró el partido cuando se jugaba el séptimo minuto de adicional -solo restaba 30 segundos- a raiz de pirotecnia arrojada al campo de juego. En ese momento fue el árbitro quien cargó con todas las broncas que daban vuelta por El Fortín, pero con el correr de las horas algunas cosas se fueron aclarando y ahora la expectativa estaría centrada en que no le saquen los puntos -algo muy improbable que ocurra- y que no le suspendan la cancha o tenga que jugar el próximo partido de local -ante Brown de Puerto Madryn- a puertas cerradas, lo que le acarrearía al club un altísimo costo económico, de allí que lo mejor que le podría ocurrir a Germinal es recibir una multa, aunque esta sea elevada.