Solís marcó el gol número mil de Madryn en torneos nacionales
El número 10 aurinegro ejecutó un tiro libre perfecto y el gol tuvo un valor especial al quedar registrado como una cifra histórica del club en competencias nacionales.
El número 10 aurinegro ejecutó un tiro libre perfecto y el gol tuvo un valor especial al quedar registrado como una cifra histórica del club en competencias nacionales.
| Por REDACCIÓN SUPERDEPOR |
Deportivo Madryn le ganó 3-1 a Ciudad de Bolívar y consiguió tres puntos importantes para mantenerse en la pelea por los primeros puestos de la Zona A de la Primera Nacional. En una tarde cargada de significado, Nazareno Solís marcó de tiro libre el empate transitorio y, además de iniciar la reacción aurinegra, convirtió el gol número 1000 de la institución en competencias nacionales.
A los 42 minutos del primer tiempo, cuando Madryn atravesaba uno de sus momentos más complicados del partido, apareció la magia de Solís. El número 10 aurinegro ejecutó un tiro libre perfecto y puso el 1-1, apenas unos minutos después de que la visita se adelantara en el marcador.
El gol tuvo un valor especial. No solamente porque permitió que Madryn llegara al descanso con el partido igualado, sino porque quedó registrado como una cifra histórica del club en competencias nacionales.
Desde aquel primer festejo, convertido frente a Jorge Newbery por el Torneo Argentino B en febrero de 2004, transcurrieron 22 años y medio. En ese tiempo, Deportivo Madryn recorrió un largo camino por las categorías del ascenso, atravesó diferentes etapas y llegó hasta la Primera Nacional, donde actualmente se ha convertido en uno de los protagonistas habituales de la competencia.
El presente encuentra al Aurinegro nuevamente con una ilusión concreta: pelear por el ascenso. El triunfo ante Bolívar le permitió sostener esa expectativa cuando restan ocho fechas para el final.
Ciudad de Bolívar planteó un partido incómodo. Vertical, intenso y dispuesto a aprovechar los espacios, consiguió complicar a un Madryn que durante buena parte de la primera etapa tuvo dificultades para imponerse en la mitad de la cancha.
La ausencia de Federico Recalde, quien no fue titular debido a una molestia muscular, se hizo sentir. El mediocampista es una pieza importante en el funcionamiento del equipo y su ausencia obligó a realizar algunos movimientos tácticos. En ese contexto, Solís debió retroceder varios metros para desempeñarse como doble cinco, una función que ya había cumplido con frecuencia durante el torneo pasado.
“Federico Recalde es un jugador muy importante y se sintió su ausencia. Era un partido donde sabíamos que íbamos a tener un control de la pelota, pero como somos un equipo tan ofensivo, podíamos sufrir con las transiciones”, reconoció Solís después del partido.
Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió durante buena parte del primer tiempo. Bolívar encontró espacios en las transiciones y logró incomodar a un Madryn que no consiguió ejercer el dominio que suele buscar desde la posesión.
Pero el tiro libre de Solís cambió el escenario. “Tenemos un plantel rico en pelota parada, a mí me tocó patear y me tocó convertir. Entrenamos mucho en la semana y cuando eso da sus frutos me pone muy contento”, señaló el mediocampista.
El empate fue un punto de inflexión. Madryn encontró mayor claridad en el juego y en el complemento terminó imponiendo su jerarquía para quedarse con una victoria por 3-1.
Solís sabía que su gol tenía una particularidad. Por eso, después de convertir, lo celebró de una manera diferente. “Sabía que era el gol mil y eso me puso muy contento, por eso lo demostré de manera especial en el festejo”, contó.
El dato, sin embargo, no lo llevó a quitarle importancia a lo colectivo. “Más allá de eso, mientras sirva para sumar es importante, sea quien sea quien marque el gol”, agregó.
La frase refleja también el momento que atraviesa el equipo. Madryn necesita puntos y cada partido comienza a tener un peso mayor en la recta final del campeonato.
Con el triunfo, el Aurinegro quedó a ocho puntos del líder Ferro, cuando todavía quedan 24 unidades en juego. Y hay un dato que alimenta todavía más la esperanza: ambos equipos aún deben enfrentarse entre si. “Quedan 24 puntos en juego y todavía tenemos que enfrentar a Ferro. Iremos paso a paso para dar pelea hasta el final”, sostuvo Solís.
Y rápidamente puso la mirada en lo que viene: “Ahora viene un rival difícil, como Defensores de Belgrano. Vamos a tratar de hacer un buen partido de visitante, como lo venimos haciendo en el campeonato”.
El calendario empieza a entrar en su tramo decisivo. Quedan ocho fechas, 24 puntos y una diferencia de ocho unidades con el líder. Madryn sabe que todavía tiene camino por recorrer y, sobre todo, una oportunidad directa ante Ferro.
Mientras tanto, el número 1000 ya quedó marcado en la historia. Y fue Solís, con una pelota parada y en el momento justo, quien tuvo el privilegio de ponerle firma a una cifra que resume más de dos décadas de crecimiento aurinegro.
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El número 10 aurinegro ejecutó un tiro libre perfecto y el gol tuvo un valor especial al quedar registrado como una cifra histórica del club en competencias nacionales.
Deportivo Madryn le ganó 3-1 a Ciudad de Bolívar y consiguió tres puntos importantes para mantenerse en la pelea por los primeros puestos de la Zona A de la Primera Nacional. En una tarde cargada de significado, Nazareno Solís marcó de tiro libre el empate transitorio y, además de iniciar la reacción aurinegra, convirtió el gol número 1000 de la institución en competencias nacionales.
A los 42 minutos del primer tiempo, cuando Madryn atravesaba uno de sus momentos más complicados del partido, apareció la magia de Solís. El número 10 aurinegro ejecutó un tiro libre perfecto y puso el 1-1, apenas unos minutos después de que la visita se adelantara en el marcador.
El gol tuvo un valor especial. No solamente porque permitió que Madryn llegara al descanso con el partido igualado, sino porque quedó registrado como una cifra histórica del club en competencias nacionales.
Desde aquel primer festejo, convertido frente a Jorge Newbery por el Torneo Argentino B en febrero de 2004, transcurrieron 22 años y medio. En ese tiempo, Deportivo Madryn recorrió un largo camino por las categorías del ascenso, atravesó diferentes etapas y llegó hasta la Primera Nacional, donde actualmente se ha convertido en uno de los protagonistas habituales de la competencia.
El presente encuentra al Aurinegro nuevamente con una ilusión concreta: pelear por el ascenso. El triunfo ante Bolívar le permitió sostener esa expectativa cuando restan ocho fechas para el final.
Ciudad de Bolívar planteó un partido incómodo. Vertical, intenso y dispuesto a aprovechar los espacios, consiguió complicar a un Madryn que durante buena parte de la primera etapa tuvo dificultades para imponerse en la mitad de la cancha.
La ausencia de Federico Recalde, quien no fue titular debido a una molestia muscular, se hizo sentir. El mediocampista es una pieza importante en el funcionamiento del equipo y su ausencia obligó a realizar algunos movimientos tácticos. En ese contexto, Solís debió retroceder varios metros para desempeñarse como doble cinco, una función que ya había cumplido con frecuencia durante el torneo pasado.
“Federico Recalde es un jugador muy importante y se sintió su ausencia. Era un partido donde sabíamos que íbamos a tener un control de la pelota, pero como somos un equipo tan ofensivo, podíamos sufrir con las transiciones”, reconoció Solís después del partido.
Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió durante buena parte del primer tiempo. Bolívar encontró espacios en las transiciones y logró incomodar a un Madryn que no consiguió ejercer el dominio que suele buscar desde la posesión.
Pero el tiro libre de Solís cambió el escenario. “Tenemos un plantel rico en pelota parada, a mí me tocó patear y me tocó convertir. Entrenamos mucho en la semana y cuando eso da sus frutos me pone muy contento”, señaló el mediocampista.
El empate fue un punto de inflexión. Madryn encontró mayor claridad en el juego y en el complemento terminó imponiendo su jerarquía para quedarse con una victoria por 3-1.
Solís sabía que su gol tenía una particularidad. Por eso, después de convertir, lo celebró de una manera diferente. “Sabía que era el gol mil y eso me puso muy contento, por eso lo demostré de manera especial en el festejo”, contó.
El dato, sin embargo, no lo llevó a quitarle importancia a lo colectivo. “Más allá de eso, mientras sirva para sumar es importante, sea quien sea quien marque el gol”, agregó.
La frase refleja también el momento que atraviesa el equipo. Madryn necesita puntos y cada partido comienza a tener un peso mayor en la recta final del campeonato.
Con el triunfo, el Aurinegro quedó a ocho puntos del líder Ferro, cuando todavía quedan 24 unidades en juego. Y hay un dato que alimenta todavía más la esperanza: ambos equipos aún deben enfrentarse entre si. “Quedan 24 puntos en juego y todavía tenemos que enfrentar a Ferro. Iremos paso a paso para dar pelea hasta el final”, sostuvo Solís.
Y rápidamente puso la mirada en lo que viene: “Ahora viene un rival difícil, como Defensores de Belgrano. Vamos a tratar de hacer un buen partido de visitante, como lo venimos haciendo en el campeonato”.
El calendario empieza a entrar en su tramo decisivo. Quedan ocho fechas, 24 puntos y una diferencia de ocho unidades con el líder. Madryn sabe que todavía tiene camino por recorrer y, sobre todo, una oportunidad directa ante Ferro.
Mientras tanto, el número 1000 ya quedó marcado en la historia. Y fue Solís, con una pelota parada y en el momento justo, quien tuvo el privilegio de ponerle firma a una cifra que resume más de dos décadas de crecimiento aurinegro.

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