Puerto Madryn

Un informe internacional alertó sobre riesgos del estatus de Patrimonio Mundial de Península Valdés

El organismo internacional califica con «preocupación significativa» el estado del área protegida tras detectar una alarmante mortalidad de ballenas y elefantes marinos, sumada a una gestión ineficiente del plan de manejo y una creciente contaminación por plásticos de origen pesquero.

por REDACCIÓN CHUBUT 01/01/2026 - 20.25.hs

2

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) encendió las alarmas sobre el futuro de la Península Valdés, advirtiendo que su perspectiva de conservación cayó a un estado de “preocupación significativa”, lo que pone en riesgo su prestigio como Sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO. El informe de 2025 destaca que, aunque el sitio es un refugio global crítico para mamíferos marinos, enfrenta una convergencia de amenazas biológicas y humanas que superan la capacidad de respuesta actual. La combinación de una mortalidad inusual de ballenas francas, el impacto devastador de la gripe aviar en elefantes marinos y fallas estructurales en la implementación de los planes de manejo ambiental dibujan un escenario crítico para este ecosistema patagónico.

 

ALERTA NARANJA

 

La UICN, que actúa como el principal organismo consultivo técnico de la UNESCO, utiliza un medidor de cuatro colores para evaluar los sitios de Patrimonio Mundial, situando actualmente a la Península en el color naranja. Esta calificación de «preocupación significativa» implica que los valores que hicieron al sitio merecedor de su distinción en 1999 están amenazados y requieren medidas de conservación urgentes. Entre los puntos más críticos, el informe señala que la población de la ballena franca austral, si bien continúa creciendo, lo hace a un ritmo desacelerado y con cifras de muertes anuales que generan una profunda inquietud científica.

 

El reporte detalla que entre los años 2005 y 2014 se registraron tasas de mortalidad de ballenas alarmantemente altas, alcanzando un pico en 2012 con la pérdida de 113 crías. En 2022, la situación volvió a ser crítica con la muerte de 28 adultos, el evento de mortalidad de hembras adultas más extremo registrado desde 1971. 

 

A este panorama se suma el acoso sistemático de la gaviota cocinera, que ataca el lomo de las ballenas para alimentarse de su piel y grasa, un comportamiento que ha aumentado debido a la mala gestión de residuos urbanos y los descartes de la pesca.

 

Otra de las amenazas biológicas de alto impacto mencionadas por el informe es el virus de la influenza aviar H5N1, que en octubre de 2023 provocó una mortalidad masiva sin precedentes en la zona. Se estima que aproximadamente 17.000 elefantes marinos del sur murieron a causa del virus, afectando principalmente a las crías y reduciendo en más de un 50% el número de animales reproductores en áreas de alta densidad. Los expertos advierten que el impacto a nivel ecosistémico podría ser profundo y que las poblaciones afectadas podrían tardar décadas en recuperarse totalmente.

 

CONTAMINACIÓN Y CRECIMIENTO DE PIRAMIDES

 

En cuanto a la contaminación ambiental, la UICN denuncia que más de 100.000 kilos de residuos plásticos se acumularon en las costas de la península a lo largo de los años. El informe es tajante al señalar que el 80% de estos desechos proviene de la industria pesquera, incluyendo redes, cajones y botellas que inundan playas vírgenes y áreas de reproducción de fauna. A pesar de los esfuerzos recientes de limpieza coordinados por el gobierno y ONGs, la acumulación es constante y afecta directamente la salud de la biodiversidad marina.

 

El desarrollo humano también figura como una amenaza creciente, destacando el crecimiento no planificado de Puerto Pirámides y la proliferación de asentamientos temporales no autorizados en playas como Bengoa, Larralde y Punta Gales. Estas construcciones ilegales y el aumento del turismo sin la debida supervisión en alojamientos privados generan disturbios en las colonias de aves y pinnípedos durante sus fases más sensibles de cría y lactancia. El informe resalta que las perturbaciones causadas por humanos y perros pueden tener efectos devastadores para las madres lactantes de elefantes marinos.

 

IMPLEMENTACIÓN LIMITADA DEL PLAN DE MANEJO

 

Respecto a la gestión y manejo del área, la evaluación de la UICN es particularmente crítica al señalar que la implementación del plan de manejo es limitada. Aunque existe un documento detallado, su aplicación efectiva se ve obstaculizada por la falta de ejecución de programas clave de educación ambiental y recreación. Además, el proceso para actualizar el plan de manejo ha sufrido tres intentos fallidos, y actualmente se trabaja en una nueva versión que se espera completar recién en 2025.

 

La falta de presencia estatal en el terreno es otra deficiencia subrayada por el organismo internacional, que califica la vigilancia como «irregular». El informe advierte que los guardaparques son insuficientes, están mal equipados y no cuentan con el entrenamiento adecuado para cubrir la vasta extensión de tierras privadas que componen la península. Esta debilidad en el control facilita actividades ilegales como la caza furtiva, la recolección sin permiso y el acceso de vehículos a zonas intangibles.

 

DESFINANCIAMIENTO DE PENÍNSULA

 

En el ámbito financiero, la gestión del sitio muestra una dependencia excesiva de las tarifas de los visitantes, lo que genera una inestabilidad que afecta la sostenibilidad a largo plazo. El informe observa que el 30% de los ingresos generados por Península Valdés se desvía para financiar otras áreas protegidas de la provincia, lo que limita la inversión necesaria en infraestructura, señalización y equipamiento propio del sitio. La falta de diversificación de fondos y la escasa inversión internacional (solo el 1% del total) son puntos de preocupación para la estabilidad financiera.

 

La centralización de la toma de decisiones también es vista como un obstáculo para una conservación efectiva. El informe sugiere que el poder de decisión está concentrado y que se requiere una participación más robusta de sectores clave, como el pesquero, en los procesos de gestión. Asimismo, se menciona que el conocimiento de los límites de las áreas protegidas por parte de los propietarios de tierras y las comunidades locales es insuficiente y debería reforzarse.

 

A las presiones internas se suman amenazas externas que la gestión actual no logra abordar de manera sistemática, como el tráfico marítimo en el Golfo Nuevo. Cada buque que ingresa al puerto de Puerto Madryn atraviesa áreas sensibles, lo que conlleva riesgos de derrames, contaminación sonora y colisiones con ballenas. Además, proyectos de transporte y tratamiento de hidrocarburos proyectados en el vecino Golfo San Matías representan un riesgo latente debido a la conectividad biológica y oceanográfica de la región.

 

En el ámbito terrestre, aunque se considera una amenaza menor para los valores marinos que motivaron la inscripción en la UNESCO, el pastoreo de ovejas ha degradado la estepa patagónica durante un siglo. La eliminación de depredadores nativos como el puma y el zorro por parte de los ganaderos ha alterado los sistemas ecosistémicos terrestres. Si bien se iniciaron programas de convivencia entre ganadería y fauna, la aplicación de normativas de conservación en tierras privadas sigue siendo débil y depende mayormente de la voluntad de los propietarios.

 

REVERTIR LA SITUACIÓN 

 

Finalmente, el informe concluye que, si bien la gobernanza mostró algunas mejoras, la efectividad general del manejo solo alcanza el 53% del nivel óptimo. Esta brecha entre el diseño de los planes y su ejecución práctica es lo que mantiene a la Península Valdés en una situación de vulnerabilidad. La UICN enfatiza que la sostenibilidad del sitio depende de una acción coordinada que logre reducir la llegada de plásticos al mar y mitigue el impacto de las enfermedades emergentes.

 

La situación de la Península Valdés es hoy una carrera contra el tiempo para revertir la tendencia al deterioro. La comunidad internacional observa con preocupación cómo uno de los santuarios de vida silvestre más importantes del planeta lucha por mantener el equilibrio frente a presiones humanas y ambientales que no se detienen. Restaurar la calificación de «buena» en el medidor de la UICN requerirá no solo voluntad política, sino una inversión real y una gestión en el terreno que esté a la altura de un Patrimonio de la Humanidad.
 

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?